María del Pilar: una comunidad y una isla

Como parte de una serie de testimonios de la XIII Jornada Socio-Teológica ABC Abriendo Brechas de Colores, Elaine Saralegui Caraballo comparte sus vivencias y reflexiones.


Del 13 al 17 de diciembre nuestro equipo tuvo el privilegio de visitar a la comunidad de María del Pilar en Santiago de Cuba, un lugar que sufrió con dureza la embestida del huracán Melissa. Casas destruidas, acceso al lugar arruinado y la vida de muchas familias despojada de lo poco que ya tenían. Una de las pobladoras cuestionaba cómo es posible volver a recuperar lo que le costó años tener.

La travesía fue de casi 24 horas para llegar a la bella ciudad de Santiago de Cuba, tiempo suficiente para que el equipo compartiera juegos, comida, expectativas e ilusiones. Luego de tomarnos un descanso, nos preparamos para nuestro viaje de casi 4 horas, a través de las montañas y con el mar al costado invitándonos a parar para recibir la bendición. La guagua se detuvo en una playa bella y solitaria. Las olas llegaron a nuestros pies para mojarnos con el agua bendita.

Al llegar estaba toda la comunidad reunida alrededor de la escuela, la posta médica y una tienda diminuta y desabastecida.  Las personas esperaban como quien espera un sueño, un alivio. Los niños llevaban sus uniformes limpios y bien estirados; los adultos también lucieron sus mejores ropas para la ocasión. Con ellos almorzamos, jugamos, cantamos, reímos. Nos contaron sus frustraciones, sus días difíciles, lo que habían perdido. Nosotrxs compartimos lo que habíamos llevado: recursos materiales, acompañamiento espiritual y unas ganas tremendas de abrazar y sostener.

No queremos romantizar este viaje hablando de resiliencia, estoicismo y la belleza de seguir con fe a pesar de todas las adversidades. No queremos hacerlo porque ninguna criatura debe vivir en el desamparo y la precariedad. Lo que sí nos llevamos es la certeza de que estas personas, como muchas otras, necesitan ser vistas, cuidadas y atendidas. Intentamos sembrar una idea sencilla, pero políticamente poderosa: ante la desatención de las estructuras que debieran sostenernos, solo nos tenemos lxs unx a los otrxs

Gracias a nuestro equipo, a les voluntarixs locales, las familias y personas que nos recibieron. Este viaje nos recordó que, en tiempos de tantas pérdidas, enfermedades y abandono, el acto de amor más aplastante sigue siendo volcarnos al cuidado mutuo.

De María del Pilar no volvimos igual, no se puede ser la misma persona luego de ver en aquellos rostros toda la orfandad y los sueños de un país. Regresamos sabiendo con quiénes estamos comprometidos. Volvimos siendo almas unidas por una misma profundidad, una experiencia que nos atravesó colectivamente. La guagua volvió por los caminos en pendientes, caminos de personas que viven del carbón, la pesca y la agricultura; camino de niños sin zapatos y del sudor del trabajo duro que no da para mucho. Otra vez paramos en la playa, esta vez para enjuagar el cansancio, las lágrimas y dejar sobre la arena el sueño que nos unen: un caimán reverdecido y luminoso. Yemayá recibe en tus aguas nuestras súplicas.


Relatos del equipo facilitador

El camino de Santiago. Un viaje al amor.

Adriana Riyukiyoi reflexiona sobre los vínculos, la compasión y el amor compartido que dieron forma a la XIII Jornada Socio-Teológica ABC Abriendo Brechas de Colores.

A Santiago

Daylet Acevedo recuerda el viaje a Santiago y su paso por María del Pilar durante la XIII Jornada Socio-Teológica ABC, donde la experiencia sigue resonando en la memoria y el deseo de volver.


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