A Santiago

Como parte de una serie de testimonios de la XIII Jornada Socio-Teológica ABC Abriendo Brechas de Colores, Daylet Acevedo comparte sus vivencias y reflexiones.


Desde que regresaste, no paras de hablar de Santiago; del camino que “se hace infinito” en las llanuras del Camagüey, del asma repentina, de las risas, de las lágrimas que nadie vio porque cubriste tu rostro con la cámara ante el cauce majestuoso del río que funde sus mieles con el mar. Del rostro de tu abuela que sigues jurando haber visto detrás del horno de carbón. Y de María del Pilar… Sí, porque a María del Pilar no se la puede olvidar fácilmente. Cuando ya no la mencionas, ella reclama su espacio en tus sueños. Entonces aquel caserío vuelve a ser un hervidero de anhelos. Regresan la música, el baile, las risas de les niñes, sus menudas piernas persiguiendo el balón; el brillo en la mirada que aquel anciano que atesora una caja de cartón vacía, como si de ella brotaran todas sus ilusiones extraviadas. A María del Pilar la recuerdan muy bien tus rodillas vendadas porque todo tu cuerpo fue la extensión de esa cámara que observó y escuchó: los rostros aun palidecen rememorando los días del huracán, la inundación, “pasó que el río se unió con las dos cañadas y se llevó las casas”, el aislamiento, la incertidumbre; el incesante ir y venir de tus hermanes de viaje. Sus piernas, sus brazos que no descansan. Aun hay mucho por hacer cuando la tarde comienza a despedirse. Todas las voces les bendicen e inmediatamente reclaman: «regresen pronto».  

Hoy, 11 de febrero del 2026, cuando la noche se cierne sobre toda Cuba, te preguntas, «¿qué estará haciendo la gente en María del Pilar?». Te respondes, «carbón». Como siempre, carbón y más carbón; con la tenacidad de quien alimenta la estrella que lleva dentro, la pequeña brasa de esperanza y de fe en que un grupo de soñadores hará de nuevo el camino de Santiago llevando medicina y alimento para el cuerpo y el alma.

Fuiste a Santiago. Insistes en que fue cosa del espíritu de Lorca.  Insistes en volver. Necesitas volver a Santiago. Bien lo sabes mientras desciendes por la falda de la montaña: tu sombra se ha quedado allí, flotando en la humareda del carbón, vestida de añil en la laguna, perfumada con sal de la mar del sur. Deslumbrada por el sol que besa, sin prisas, el horizonte.


Relatos del equipo facilitador

El camino de Santiago. Un viaje al amor.

Adriana Riyukiyoi reflexiona sobre los vínculos, la compasión y el amor compartido que dieron forma a la XIII Jornada Socio-Teológica ABC Abriendo Brechas de Colores.


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